dijous, 1 d’octubre de 2009

Galileo llegeix la Bíblia

introducció:
Seguim la sèrie sobre com Galileo interpretava la Bíblia. 
Segons Galileo, com que el món ha estat creat per Déu, el que descobrim amb certesa sobre la naturalesa no pot estar en contradicció amb la Bíblia, la qual també prové de Déu. Per tant, en el cas que les certeses científiques estiguin en aparent contradicció amb les Escriptures, el que cal és reinterpretar els textos bíblics. Avui veurem, segons Galileo, els motius pels quals existeix aquesta aparent contradicció entre ciència i Bíblia. El pròxim dia veurem com Galileo reinterpreta el text on Josuè va parar Sol, de manera favorable a les seves tesis.   

Les claus de Galieo 
Comencem llegint un fragment una mica llarg però il.lustratiu de la carta que va escriure a la duquesa de Toscana. 
"Es y ha sido santísimamente dicho, y establecido con toda prudencia, que en ningún caso las Sagradas Escrituras pueden estar equivocadas, siempre que sean bien interpretadas;  no creo que nadie pueda negar que muchas veces el puro significado de las palabras se halla oculto y es muy diferente de su sonido.  Por consiguiente, no es de extrañar que alguno al interpretarlas, quedándose dentro de los estrechos límites de la pura interpretación literal, pudiera, equivocándose, hacer aparecer en las Escrituras no sólo contradicciones y postulados sin relación alguna con los mencionados, sino también herejías y blasfemias: con lo cual tendríamos que dar a Dios pies, manos y ojos, y, asimismo, los sentimientos corporales y humanos, tales como ira, pena, odio, y aun tal vez el olvido de lo pasado y la ignorancia de lo venidero. Así como las citadas proposiciones, inspiradas por el Espíritu Santo, fueron desarrolladas en dicha forma por los sagrados profetas en aras a adaptarse mejor a la capacidad del vulgo, bastante rudo e indisciplinado, del mismo modo es labor de quienes se hallen fuera de las filas de la plebe, el llegar a profundizar en el verdadero significado y mostrar las razones por las cuales ellas están escritas con tales palabras. Este modo de ver ha sido tan tratado y especificado por todos los teólogos, que resulta superfluo dar razón de él. Me parece entonces que razonablemente se puede convenir en que esa misma Santa Escritura, toda vez que se ve llevada a tratar cuestiones de orden natural, y principalmente las cuestiones más difíciles de comprender, no se aparta de este procedimiento, y ello con el fin de no llevar confusión a los espíritus de ese mismo pueblo, y de no correr el riesgo de apartarlo de los dogmas que atañen a los misterios más altos. Por ello, si como se ha dicho, y como claramente se ve, es con el solo objeto de adaptarse a la mentalidad popular que la Escritura no ha esquivado velar verdades fundamentales, no vacilando en atribuir a Dios cualidades contrarias a su esencia, ¿quién podría sostener seriamente que esa misma Escritura, cuando se ve en el caso de hablar incidentalmente de la Tierra, del agua, del Sol o de otras criaturas, haya preferido atenerse con todo rigor a la significación estrictamente literal de las palabras? Y, sobre todo, ¿cómo habría podido ocuparse, con respecto a esas criaturas, de cuestiones que están alejadísimas de la capacidad de comprensión del pueblo, y que no se relacionan directamente con el objetivo primero de esas mismas Escrituras, que es el culto divino y la salud de las almas?"
Un esquema del pensament que Galieo desenvolupa en aquesta carta podria ser el següent:

a) Les escriptures són certes però cal interpretar-les bé.
b) Una mala interpretació, com mantenir sempre una lectura literal, porta a heretgies com atribuir a Déu mans i peus i altres qualitats humanes.
c) Els profetes van fer aquestes descripcions de Déu va ser per adaptar-se millor al poble vulgar, la qual cosa és coneguda per tots els teòlegs. 
d) Si els profetes es van adaptar a la mentalitat del poble al parlar de Déu, fins i tot atribuint-li coses contràries a la seva essència, llavors és molt raonable pensar que també s'han adaptat al poble quan parlaven de les coses naturals.
e) El motiu d'aquesta adaptació és no confondre els esperits de la gent, evitant córre el risc d'apartar el poble de les veritats fonamentals de la fe cristiana.

Finalment doncs hem arribat al punt que tocava. Respecte a les veritats que no són fonamentals per a la fe, els escriptors bíblics, segons Galileo, van voler respectar les maneres de pensar de l'època, i la mentalitat del poble vulgar, a fi de no posar en perill les coses necessàries que cal creure. Que aquest és un risc real ho mostra Galileo citant St Agustí:
«Acontece, pues, muchas veces que el infiel conoce por la razón v la experiencia algunas cosas de la Tierra, del Cielo, de los demás elementos de este mundo, del movimiento y del giro, v también de la magnitud y distancia de los astros, de los eclipses del Sol y de la Luna, de los círculos de los años y de los tiempos, de la naturaleza de los animales, de las frutas, de las piedras y de todas las restantes cosas de idéntico género; en estas circunstancias es demasiado vergonzoso y perjudicial, y por todos los medios digno de ser evitado, que un cristiano hable de estas cosas como fundamentado en las divinas Escrituras, pues al oírle el infiel delirar de tal modo que, como se dice vulgarmente, yerre de medio a medio, apenas podrá contener la risa. No está el mal en que se ría del hombre que yerra, sino en creer los infieles que nuestros autores defienden tales errores, y, por lo tanto, cuando trabajamos por la salud espiritual de sus almas, con gran ruina de ellas, ellos nos critican y rechazan como indoctos. Cuando los infieles, en las cosas que perfectamente ellos conocen, han hallado en error a alguno de los cristianos, afirmando éstos que extrajeron su vana sentencia de los libros divinos, ¿de qué modo van a creer a nuestros libros cuando tratan de la resurrección de los muertos y de la esperanza de la vida eterna y del reino del cielo? Juzgarán que fueron escritos falazmente, pues pudieron comprobar por su propia experiencia o por la evidencia de sus razones, el error de estas sentencias» (Del Génesis a la letra, cap. XIX).
Deixem doncs que Galieo ens resumeixi els motius de l'aparent contradicció entre la Bíblia i les ciències naturals. Aquest serà l'última cita d'avui. 
 
Que haya entonces que atribuir al Sol el movimiento y a la Tierra el reposo para no perturbar la escasa capacidad del pueblo, y permitirle que acepte la fe y sus artículos principales, los cuales son absolutamente de Fe, es cosa clarísima, y desde que así ese modo de obrar se revela necesario, no cabe asombrarse por qué las divinas Escrituras hayan procedido según él. Diré más: no es, por cierto, tan sólo el respeto a la incapacidad del vulgo, sino el deseo de respetar las maneras de pensar de una época, lo que hace que los escritores sagrados, en las cosas que no son necesarias para la beatitud, se adecuen más a las costumbres admitidas que a la existencia de los hechos. En ese sentido, precisamente, pudo escribir San Jerónimo:

«Hay muchos pasajes de las Escrituras que deben interpretarse según las ideas del tiempo y no según la verdad misma de las cosas» (comentario al cap. 28 de Jeremías).


El pròxim dia veurem com Galileo defensa que hi ha una manera d'interpretar el text on Josuè va parar el Sol la qual està més d'acord amb el sistema heliocèntric que no pas geocèntric. Com veurem l'argument principal és que si el sol es para el dia es torna més curt, i no més llarg! Però això ho explicarem el proxim escrit. 

Nota: La imatge és de la Summa de St Tomàs, el qual també cita Galileo a la seva carta.  

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